Nació en Tacuarembó el 3 de marzo de 1930.
Benavides ha sido profesor de enseñanza secundaria, pintor, cantante lírico, poeta, narrador, ensayista y en la actualidad dirige un programa de música popular en CX 30 La Radio.  
Para ubicarnos mejor en su proceso creacional resumiremos el panorama literario uruguayo que se vigoriza en la segunda mitad del siglo anterior y crece al amparo de hombres y mujeres casi geniales que compartieron un período de leyenda en nuestro ciclo cultural.
 
La generación del 18 creció admirando a sus mayores y se fue abriendo un camino sin menoscabar a quienes le habían precedido, pero tomando conciencia de sus propias energías. Las corrientes se diversificaron entre el simbolismo, el misticismo exótico, la orientación nativista y el negrismo que impulsara Pereda Valdés. 

Luego surgen las voces de Santiago Dosetti, Juan J. Morosoli,  Carlos Onetti, Sara de Ibáñez y después de la segunda guerra mundial, se vislumbra la generación del 45, que actúa desde  ángulos diferentes centralizando elogios y oposiciones, pero a partir de la cual hay una importante promoción de ideas estéticas y literarias que se difunden desde publicaciones tales como Asir, Número, Escritura, Clinamen. En Asir (1950), precisamente, ven la luz los primeros poemas de Benavides.

Dice Bordoli que a partir de este momento Benavides comienza a poetizar 
torrencialmente, pero sin acrisolar el esfuerzo en un solo poema para pulirlo y lograr su forma cabal, por eso le sorprende su “Tata Vizcacha”, volumen que configura un ácido alegato social y testimonia la metamorfosis del poeta “lírico, joven, verde y azul”; en un maduro y profundo autor. Los personajes de Tacuarembó, satirizados, se convirtieron en el trampolín por el que Benavides irrumpió, con singular firmeza en la poética nacional.

Su segundo libro se edita en Montevideo y alcanza una mayor difusión al ser representado por la editorial Asir y premiado por el Ministerio de Instrucción Pública en aquel entonces.

La selección de versos está realizada entre creaciones que van del año 1952 al 1958.

“El poeta”, dividido en nueve partes que mantienen el orden cronológico, está estructurado en certeras metáforas y pinceladas irónicas que reinventan un entorno que el escritor conoce de memoria, pero que adquiere un tinte distinto en su imaginación.

“Poesía” se edita en 1963, allí Benavides reúne su producción literaria del trienio que lo separa de su impreso anterior. Cinco son las divisiones que presenta: “Poemas de la ciega”, “Arboles y sueños”, “Los lejos”, “Enajenaciones”, “Los rostros amados”.

En la primera parte hay una evocación-testimonio de las vicisitudes que vivió Santa Isabel de Paso de los toros durante las inundaciones que en 1959 arrasaron la ciudad en la que él desempeñaba un cargo docente.
Este hecho le permitió ser testigo de los aciagos momentos que entristecieron a los uruguayos y atribularon a los habitantes locales.

Probablemente el poema más conocido de esta serie sea “En la ruta cinco” en el que Benavides hace una descripción de lo que pasa en el camino interrogando:

¿Adónde va ese viejo con un banco en la mano?

-un banco de madera y de juncos trenzados-

¿Adónde va esa vieja con un farol de lata?

-un ahumado farol de opaco cristalino-

Caminando hacia el norte, presurosos, irreales,

sobre la Ruta Cinco copada por la niebla...

Y caminan agachados, jadeantes, apresurados, sin advertir que otros van con su mismo destino, pero apretados en una vorágine de animales y cosas, de gritos y bocinas, de ruedas de carros, camiones y automóviles.
La madura pareja sólo es parte de una soledad colectiva que camina insegura en la densa neblina.
El vocabulario es simple, el poema surge casi en forma espontánea, pero quienes conocemos al autor sabemos que hay todo un oficio de palabras, de emoción recatada, aunque intensísima, que él sabe ir graduando para no caer en excesos que opriman lo que plantea el epílogo:

¿A qué azar atribuir esta dura derrota,

mientras Abril se hunde dentro del Río Negro?

No es la furia del agua destronada del cielo.

No es la providencia el error de los hombres....

Cuatro cosas arrastra otra oscura corriente:

un farol y una silla, un viejo y una vieja...

“La viudita” que es pájara y lucero arde en su memoria y vela sobre los campos oscuros y desbaratados, pero la voz del poeta se levanta y pide “Hay que cantar, calandria...” Hay que tener fe para borrar este nuevo dolor y volver al trabajo y a los días de paz.

Paso de los Toros resurgió de este duro golpe, pero en la poesía ha quedado la tétrica presencia de los días grises que Benavides ha legado a la mejor historia de las letras hispanas.

La rigurosa selección de “Poesía” fue premiada por la Intendencia Municipal de Montevideo en el año correspondiente a su publicación. 

En el año 1998, publica " Canciones de Doña Venus", poemas escritos entre 1964 y 1972.

En el 2000, publica "El Mirlo y la Misa", Poesías.

Otras obras destacadas de Washington Benavides:

-         “Las Milongas”: aparece en 1965 y contó con tres ediciones (1965,1969 y 1973).

-         “Los sueños de la razón”: ven la luz en el año 1967.

-         “Historias”:

-         “Hokusai”: es el poemario de 1975 y consta de tres partes: “Fragmentos”, “Hokusai” y “Cautelas”.

-         “Fontefrida”: aparece en 1979.

La trayectoria poética de Benavides que se inició con posterioridad a la generación del 45 (en la década del 50) junto a otros escritores que irían afirmando su decir y aunando sus voces a los de una promoción más joven que se fue expresando a partir de 1960, reviste un alcance de particular interés, porque ha permanecido fiel a su lenguaje, a su espíritu y sensibilidad y, especialmente, porque después de treinta años de quehacer poético ha confirmado su bienganado prestigio de poeta viril, flexible, culto, armonioso y equilibrado que ha sabido conjugar su ritmo interior con la música del mundo.

La otra faceta de Benavides está vinculada a la música popular para la que ha compuesto numerosos temas que, cantados por diversos intérpretes, han logrado ganarse el corazón y la voz de su pueblo.

Obra édita:

Tata Vizcacha: año 1955.

El Poeta: años 1959.

A un hermano: año 1962.

Poesía: año 1963.

Las Milongas: año 1965.

Poemas por Maia, Bacelo, Benavides: año 1965.

Los sueños de la razón: año 1967.

Historias: año 1971.

Hokusai: año 1975.

Fontefrida: año 1978.  

Murciélagos: año 1981.

Finisterre: año 1985.

El Molino y el Agua: año 1990 (Premio Municipal).

La Luna Negra y el Profesor: año 1994 (Premio Municipal y Nacional)

Los Restos del Mamut: año 1995.

Canciones de Doña Venus: año 1998.

El Mirlo y la Misa: año 2000.

Biografía de Caín: año 2001.

OBRA CRITICA: "Cuentos escogidos" de Horacio Quiroga (1978), Selección, notas y prólogo. "Sobre el Adan de Buenosayres", recopilación de trabajos y un índice episódico y temático de la novela (1997). "Mujeres" (las mejores poetas uruguayas del Siglo XX) año 1993. "Jorge Luis Borges/Obra y Personaje". "Con el vaquero Mariano", de J. Guimaráes Rosa, prólogo y traducción compartida con Eduardo Milán. Revista "Travesía 15", editora Da UFSC. Número de Homenaje a Guimaráes Rosa, Florianópolis 1987. Los "Zoo y otras prosas" de Joao Guimaráes Rosa.

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URUGUAY
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